
La algarroba puede reemplazar, con ventaja, a los productos que contienen cacao.
Si se recoge en el punto de madurez, la algarroba es muy dulce; por eso al molerla para obtener harina (de aspecto muy similar al cacao en polvo), no es necesaria la adición de azúcar ni tampoco de sal (el cacao contiene 700mg de sodio por 100gr, mientras que la algarroba sólo 100mg).
Si se recoge en el punto de madurez, la algarroba es muy dulce; por eso al molerla para obtener harina (de aspecto muy similar al cacao en polvo), no es necesaria la adición de azúcar ni tampoco de sal (el cacao contiene 700mg de sodio por 100gr, mientras que la algarroba sólo 100mg).

Una curiosidad: Las semillas, de tamaño y peso notoriamente uniformes, fueron el patrón original del quilate, la unidad de peso utilizada en joyería fina.
Entre paréntesis se muestran ingredientes alternativos para hacer modificaciones a la receta, en función de los gustos o necesidades personales de cada cual.
200 g de harina de trigo (o espelta)
100g de harina de algarroba
100g de azúcar moreno (o 70g de fructosa)
2 huevos (o un vaso de zumo de manzana)
1/2 vaso de aceite
1/2 vaso de leche (o de leche vegetal de soja, arroz, avena, etc)
1/2 sobre de levadura de repostería
raspadura de naranja
1/2 cucharadita de canela
1/2 cucharadita de nuez moscada
Opcional: una cucharada sopera de nueces y otra de jengibre confitado
Mezclar los ingredientes, verter en un molde engrasado y hornear a 180 ºC durante aproximadamente 45 minutos.
Un truco: en general, para cualquier bizcocho, dos cosas que hacen que salga más esponjoso son: tamizar al harina y montar las claras a punto de nieve antes de agregarlas al resto de la mezcla.