domingo, 28 de marzo de 2010

Estrenos y mudanzas.

Pues sí, hoy toca estreno, y toca mudanza...

Estreno porque se pone en marcha la nueva web de Sabia Savia, y mudanza porque los contenidos de este blog se van para allá.

En la nueva web se podrán leer todas las entradas que se han publicado aquí hasta la fecha, y todo lo que se publique a parir de ahora, que ya no aparecerá en este blog.

Se trata de una web más completa y fácil de usar Yo estoy muy, muy contenta del resultado, (gracias de nuevo, zOcovisual). Además, nos vamos expandiendo por la red, y desde ahora también se podrá seguir la pista de Sabia Savia en Facebook y en Twitter.

Pronto se pondrá en marcha también un boletín al que suscribirse y recibir vía correo electrónico.
Allí, como aquí, se admiten sugerencias, críticas, peticiones de información, ruegos, preguntas... el blog cambia su ubicación, pero conserva su espíritu.

Nos vemos en:



miércoles, 24 de marzo de 2010

El bebé es un mamífero


"El bebé es un mamífero", Michel Odent.
Editorial Ob Stare.


En un momento en el que cada vez se habla más de humanizar los partos, llega Michel Odent y nos dice que lo que habría que hacer es deshumanizarlos… no, no es que esté loco o que sea un retrógrado. La idea de Odent es otra. Somos mamíferos, el bebé es un mamífero, y el parto de una mujer debería tener mucho más en cuenta este dato.

Habría que respetar muchísimo más la intimidad y serenidad de la mujer en el proceso del parto, facilitar su movilidad, y no violentarla constantemente con requerimientos médicos no siempre necesarios, que tienden a crear un entorno y una sensación de peligro y enfermedad, en vez de ser un apoyo a lo que es un proceso natural, para el que la inmensa mayoría de las mujeres está sobradamente preparada.

En el libro “El bebé es un mamífero” Michel Odent nos explica cuáles son las fases de un parto natural, y cuáles los problemas derivados de entorpecer el proceso por el cual el cuerpo de la mujer es capaz de generar todo un coctel de hormonas, con la oxitocina como eje principal, para culminar con el nacimiento del hijo.
El papel de la oxitocina como hormona ligada tanto al proceso físico del parto como a los procesos emocionales de vinculación madre-bebé, la importancia de la lactancia temprana, el papel a jugar por las comadronas, las consecuencias de las cesáreas hechas de modo casi rutinario, etc, etc son algunos de los temas que se tratan en este libro.

Su lectura es muy amena, y los datos que ofrece son bastante reveladores. Dan mucho que pensar…
Me parece un libro realmente interesante.


Michel Odent, 1930, es un médico obstetra francés, licenciado por la Universidad de París, y uno de los defensores más notables del parto natural, entendido como aquel parto en el que la intervención clínica es la mínima posible.

La formación médica de Odent empezó en la cirugía general y estuvo a cargo de la unidad de cirugía y de la maternidad del hospital público de Pithiviers de 1962 a 1985. En esa época se mudó a Londres, donde popularizó el alumbramiento en el agua y fundó el Primal Health Research Centre.

Además de sus más de cincuenta artículos en revistas científicas, Odent ha publicado once libros de divulgación, traducidos a más de veinte idiomas.


Para conocer un poco más al autor, aquí transcribo una entrevista realizada por Ser padres.

"Más que humanizar el parto, hay que mamiferizarlo”

P: Cuando habla de la importancia del amor en el parto, ¿a qué se refiere?

R: El amor ya no es tema exclusivo de poetas, filósofos o novelistas. Hoy lo estudian científicos de muy diversas disciplinas y han llegado a una conclusión: la importancia que tiene todo lo que sucede en el inicio de la vida para desarrollar la capacidad de amar. Es fundamental no perturbar demasiado el parto para que madre e hijo puedan desarrollar ese amor.


P: ¿No perturbar el parto significa no medicalizarlo y humanizarlo más?

R: Más que humanizar, yo hablaría de “mamiferizar”. Para que un parto sea fácil, hay que redescubrir las necesidades básicas que compartimos con todos los mamíferos. Y todas las hembras, para segregar oxitocina, esa hormona del amor que hasta hace poco se necesitaba liberar para poder dar a luz, necesitan sentirse seguras y que su nivel de adrenalina sea muy bajo. En la selva, si una hembra está a punto de dar a luz y se da cuenta de que tiene un depredador cerca, segregará adrenalina para poder defenderse y retrasará el parto para cuando se sienta más segura. Los mamíferos necesitan sentirse seguros y no observados para dar a luz.

P: ¿Un parto con médicos, oxitocina sintética, epidural, cesárea… no es más fácil?

R: No, la epidural es un medicamento que sustituye a las endorfinas, lo mismo que la oxtocina sintética sustituye a la natural. Todos estos medicamentos hacen el papel de las hormonas que las mujeres no pueden segregar porque no se encuentran en un entorno adecuado. Hoy en día no solo no las pueden liberar las parturientas que dan a luz por cesárea, también muchas de las que tienen un parto vaginal, al usar sustitutos farmacológicos de estas hormonas del amor. El problema es que estos sustitutos no producen efectos sobre el comportamiento y alteran el curso natural del nacimiento, un momento crítico en el proceso del desarrollo de la capacidad de amar.

P: Entonces, ¿cuál es el mejor entorno?

R: Después de llevar más de medio siglo participando en nacimientos, puedo resumir mi aprendizaje en pocas palabras: un parto será más fácil y rápido cuanto más sola esté la mujer. Solo necesita una comadrona que tenga experiencia y una actitud maternal y que se mantenga en silencio. Es el mejor entorno para liberar la oxitocina, que es una hormona tímida y no aparece si hay muchos espectadores.

Autora: L. Artiz.




domingo, 14 de marzo de 2010

Zoo de Castellar


Rahim nació hace poco más de seis meses en un circo. Su madre no fue capaz de criarlo, y él, con apenas cinco días de vida, hambriento y deshidratado, llegó al Zoo de Castellar. Allí, gracias al empeño y mimo de sus cuidadores salió adelante y hoy es un precioso cachorro, sano y feliz.
El zoo de Castellar reúne diversos animales que en muchos casos han pasado por todo tipo de peripecias hasta llegar allí: unos como fruto de incautaciones realizadas por Aduanas, Seprona o las Consejerías de Medio Ambiente, otros cuyos dueños ya no pueden o quieren hacerse cargo de ellos, y, como el caso de Rahim, cachorros que necesitan cuidados especiales.

Este zoo se sustenta del dinero que recauda de las visitas del público y del apadrinamiento de sus animales por parte de particulares y empresas. Con estos ingresos se mantiene a los animales y se van mejorando las instalaciones del centro. Visitar este zoo significa que veremos variedad de especies, que podremos oir de sus propios cuidadores cuáles son sus costumbres, su orígen y las vicisitudes que los han llevado hasta allí, que podremos tener experiencias tan poco comunes como alimentar a un lemur o acariciar a un cachorro de tigre, y, con el precio de nuestra entrada, estaremos, además, ayudando al cuidado de dichos animales.

La niña que llevo dentro apenas se podía creer que verdaderamente estuviese tan cerca de un animal tan hermoso. La adulta que soy, tampoco. Fue una experiencia nada común poder disfrutar de unos momentos tan cercanos con Rahim, que hoy por hoy no es sino un cachorro juguetón y confiado hacia el hombre.





Este zoo se encuentra en el extraordinario entorno del Parque de los Alcornocales, en la provincia de Cádiz, así que además de disfrutar de la visita, la excursión hasta allí nos permitirá gozar de la riqueza de un paisaje rico en flora y fauna y exuberante de belleza natural. Si, una vez allí, nos animamos a subir hasta el castillo de Castellar viejo, tendremos unas vistas del Peñón de Gibraltar, el Estrecho y el Parque de los Alcornocales realmente espectaculares.



Información sobre el zoo:

Abierto Sábados, Domingos y festivos
Verano: 10h a 15h
Invierno: 10h hasta el anochecer
De Lunes a Viernes hay que concertar visita.


Tarifas individuales:

Adultos 10 €
Niños (hasta 14 años) 5 €
Pensionistas 7 €

Teléfono: 607 91 03 93

Cómo llegar:


El Zoo de Castellar, ubicado en el extremo suroccidental de la península, en la provincia de Cádiz, se encuentra situado en el área recreativa del Cerro del Moro a las afueras del pueblo de Castellar de la Frontera, a 600 metros del final de la Avenida de las Adelfas y en el margen izquierdo de la carretera que une Castellar con Sotogrande. Para llegar a Castellar de la Frontera desde la autovía del Mediterráneo, carretera nacional 340 (que bordea la costa gaditana), existen dos posibles vías de acceso. Una de ellas, tomando la salida 115, que accede a la carretera comarcal C-3331 que une Estación de San Roque con Ronda. La otra opción, tomando la salida 130, por la que se llega a la carretera local CA-533, (que une Sotogrande con Castellar de la Frontera) que enlaza con la CA-534 hasta llegar al zoo.

martes, 9 de marzo de 2010

Próximamente...


En estos días se está gestando algo nuevo...
En el vientre creativo de zOco visual está creciendo lo que será la nueva web de Sabia Savia. Y puedo adelantar que creo que tiene muy buena pinta... Será más completa, más práctica y más bonita que nuestra antigua web, actualmente descolgada del cyberespacio.
Espero que muy pronto celebremos el nacimiento de este nuevo espacio. Aún falta un poco, pero no me resistía a lanzar este pequeño adelanto.

martes, 23 de febrero de 2010

Maquillajes respetuosos

En estos días han llegado a Sabia Savia dos líneas que ya hace bastante tiempo tenía ganas de incorporar a la tienda: una línea de productos para peinado, (cera, espuma, laca y gel fijador), y una línea completa de maquillaje. Ambas diferentes a lo que podemos encontrar normalmente en perfumerías. Estos son productos con certificación ecológica en los que las materias primas de origen vegetal sustituyen a los derivados del petróleo, donde no se encuentran aluminio, siliconas, perfumes sintéticos, parabenes ni demás ingredientes, muy generalizados en la cosmética actual, pero de dudosos beneficios para nuestra piel y nuestro organismo en general.

.


La certificación de estos productos es el prestigioso aval BDIH que garantiza al consumidor que se trata de un producto elaborado según las normas de la cosmética natural. Este sello se otorga a cada producto después de haber analizado no sólo la composición, sino también el proceso de elaboración del mismo, verificando que no contiene materias primas derivadas del petróleo, ni colorantes o perfumes sintéticos. Que está fabricado con ingredientes de cultivo biológico o silvestres y que no ha sido probado en animales.

.

Ahora mismo hay ya en tienda productos de la marca alemana Sante, pero próximamente incorporaremos también otros de la marca Logona.

.

Aquí se puede ver la totalidad del catálogo de ambas marcas, y si alguien está interesado o interesada en algún producto concreto que no tengamos en Sabia Savia se puede pedir, y lo traeremos por encargo en un plazo razonable de tiempo y sin coste extra alguno.

jueves, 18 de febrero de 2010

Nuestros hijos nos acusarán

Este es el trailer de Nos enfants nous accuseront (Nuestros hijos nos acusarán), un documental de Jean-Paul Jaud sobre la primera generación de niños de la historia que vivirá menos que sus padres al haber estado expuesta desde la infancia a gran cantidad de tóxicos, principalmente a través de la alimentación.

Las consecuencias sobre la salud humana de los productos químicos de la agricultura convencional y transgénica no son nuevos. Y aunque el discurso oficial todavía lo defiende como la única salida para la alimentación mundial y niega sus graves efectos secundarios, las pruebas son cada vez más abrumadoras.


Nuestros hijos nos acusarán relata la iciciativa del municipio de Barjac, en la región del Gard, al sur de Francia, de introducir la alimentación biológica en los comedores escolares.


Jean–Paul Jaud nos describe la tragedia medioambiental que amenaza a las jóvenes generaciones: envenenamiento de nuestras tierras agrícolas con los fertilizantes químicos (76 000 toneladas anuales de plaguicidas) y grave deterioro para la salud. Su consigna es clara e inequívoca: No basta con denunciar los estragos, hay que poner remedio inmediatamente para que nuestros hijos no nos acusen el día de mañana.


Ficha técnica sobre el autor y el documental:



Director: Jean-Paul Jaud


Actividades : Director, Guionista, Productor
Fecha de nacimiento : 06/06/1946
Sitio Internet oficial :
jplusb.fr


Películas: Nos enfants nous accuseront (2008),
Les Enfants de Severn (2009)


Género : Documental
Tema : Medio ambiente, Alimentación
Idioma de rodaje : Francés
Nacionalidad : 100% francesa (Francia)
Estreno en Francia : 5/11/08
Duración : 1h 47mn

Situación actual : Estrenado

SitioWeboficial :http://www.nosenfantsnousaccuseront-lefilm.com/

Producción delegada :J+BSéquences

Distribución en Francia : CTV International

Exportación/Ventas internacionales : Wide Management






domingo, 14 de febrero de 2010

El concepto del Continuum

El libro del que voy a hablar a continuación fue el primero que leí sobre crianza con apego. En un momento de mi vida en el que me interesaba ahondar más en este tema, encontrar respuestas y entender algunas cosas, tuve la fortuna de toparme con la señora Jean Liedloff. Curioseando una tarde por la Fnac, buscando "algo", sin tener muy claro el qué, leyendo títulos y contraportadas, acabé con "El concepto del continuum" entre las manos. Fue, como digo, un encuentroafortunado que me descubrió cosas muy interesantes, y que también hizo que me reafirmase en ideas que ya venía madurando. Me lo leí del tirón en un fin de semana, y me supo a poco. Recientemente he vuelto a releerlo, con motivo del taller de lectura organizado por la asociación Criar con apego, y he vuelto a disfrutarlo muchísimo. Aquí va una reseña que espero sirva de invitación para que cualquiera con curiosidad, tenga hijos o no, se adentre en sus páginas.

El concepto del Continuum” por
Jean Liedloff. Editorial Ob Stare

Jean Liedloff se basa en estudios antropológicos de la tribu de los yecuanas, habitantes de la selva Venezolana que llamaron su atención por su alto grado de “civilización” en lo que a las relaciones sociales se refiere, resultándole muy impactante su alegría de vivir, su convivencia amable,enorme capacidad para disfrutar de la vida, y sobre todo, el trato respetuoso entre hombres y mujeres, entre adultos y niños, y entre los más pequeños.

Liedloff estableció mediante la comparación de estas sociedad primitiva y la nuestra el efecto que sobre el desarrollo físico y emocional del individuo tiene el no respetar las reglas básicas para las que estamos programados evolutivamente. Basándose en esto, la autora desarrolló el concepto de Continuum. Nos dice Liedloff en su libro:

Durante cerca de dos millones de años, el hombre, a pesar de pertenecer a la misma especie animal que nosotros, fue todo un éxito. Había estado evolucionando del estado antropoide al estado humano como un cazador-recolector con un eficiente estilo de vida que de haber continuado en la misma línea le habría permitido celebrar muchos millones de años de existencia. Pero tal como está el mundo, y a juzgar por lo que la mayoría de los ecologistas piensan, su oportunidad de sobrevivir incluso un siglo más disminuye cada día con las actividades que lleva a cabo.

Durante el breve periodo de algunos miles de años en el que el hombre se ha ido alejando del estilo de vida al que la evolución lo había adaptado, no sólo ha causado estragos en el orden natural de todo el planeta, sino que además ha logrado destruir el evolucionadísimo sentido común que había guiado su conducta a lo largo de todos aquellos siglos.
Y nos advierte la autora: " Una cultura que exija a las personas vivir de un modo para el que su evolución no les ha preparado, que no llene sus expectativas innatas y que presione, por lo tanto, la adaptabilidad de las mismas más allá de sus límite,, esta condenada a dañar la personalidad de sus miembros ".

Este libro no fue concebido como una guía para padres interesados en la crianza con apego, y sin embargo, se ha convertido precisamente en eso, traducido ya a 16 idiomas. Resulta muy fácil de leer, está lleno de ejemplos reveladores, es ameno, y nos lleva a hacernos interesantes preguntas. A la vez, también, nos puede ayudar a volver a confiar en nuestro instinto. Un instinto que es fundamental en labores tan complejas y llenas de matices como la crianza de un hijo. Igualmente creo que es un libro muy enriquecedor para aquellos que no estén en la situación de crianza, porque de su lectura se pueden sacar muchas conclusiones acerca de cómo somos nosotros mismos y de cómo el modo en que hemos sido criados nos condiciona. Lo recomendaría por tanto no sólo a quienes tienen hijos o van a tenerlos, sino a cualquier persona curiosa y abierta a la reflexión.

Según Jean Liedloff, el concepto del continuum se refiere a la idea de que, para alcanzar un óptimo desarrollo físico, mental y emocional, los seres humanos —especialmente los bebés— necesitamos vivir las experiencias adaptativas que han sido básicas para nuestra especie a lo largo del proceso de nuestra evolución. Para un bebé, estas experiencias necesarias son:

- Contacto físico permanente con la madre (u otro familiar o cuidador/a) desde el nacimiento.

- Dormir en la cama de los padres en permanente contacto físico hasta que el bebé decida lo contrario por sí mismo, lo que ocurre alrededor de los dos años.


- Lactancia materna a demanda.

- Permanecer constantemente en brazos o pegado/a al cuerpo de otra persona hasta que el bebé comience a arrastrarse o gatear por sí mismo, lo que sucede en torno a los 6-8 meses.

- Disponer de cuidadores/as que atiendan las necesidades del bebé (movimientos, llantos, etc.) sin emitir juicios ni invalidarlas. Es importante tener en cuenta que el bebé no debe ser el centro de atención permanentemente, aunque sí debe sentir que sus necesidades serán satisfechas.

- Hacer sentir al bebé y potenciar sus expectativas basadas en que es un ser
innatamente social y cooperativo, al tiempo que fomentar su fuerte instinto de autoconservación. Igualmente, es básico que el bebé siente que es bienvenido y tenido en cuenta.


Un bebé que satisfaga estas necesidades básicas, desarrollará su autoestima y resultará un niño y posteriormente un adulto seguro e independiente. Mientras que aquellos a los que se les niegue el contacto físico por miedo a que se “malcríen” acabarán siendo niños asustadizos y dependientes, y este estado les perseguirá hasta su vida adulta.


Aquí se puede leer una entrevista a Jean Liedloff, y para terminar, transcribo aquí un fragmento sacado de este libro, que a mí me parece especialmente estremecedor, y que bien sirve muy bien para entender de qué cosas habla este libro:



El bebé, cuando es llevado al hogar de su madre ya conoce a fondo cómo es la vida. A un nivel preconsciente que determinará todas sus impresiones posteriores, al igual que las determina ahora, sabe que la vida es insoportablemente solitaria, que no responde a sus señales y que está llena de sufrimiento.


En una unidad de neonatología de las maternidades de la civilización occidental hay muy pocas posibilidades de recibir el consuelo de una mamá loba. El recién nacido, cuya piel está pidiendo a gritos volver a sentir aquella carne suave, cálida y viva con la que estaba en contacto, es envuelto en una tela seca e inerte. Es colocado en una caja y dejado ahí, por más que llore, en un limbo donde no hay el menor movimiento (por primera vez en toda la experiencia de su cuerpo, en los siglos de evolución o en la eternidad vivida en el útero).


Los únicos sonidos que puede oír son los gemidos de otras víctimas que están sufriendo el mismo indescriptible tormento. Puede que los sonidos no signifiquen nada para él. El bebé no cesa de llorar; sus pulmones, que no están acostumbrados al aire, se sobre esfuerzan con la desesperación que hay en su corazón. No acude nadie. Confiando en la perfección de la vida, como debe hacer por naturaleza, efectúa el único acto que puede hacer, que es llorar. Hasta que, después de haber pasado un tiempo que para él es una eternidad, se duerme agotado.
Más tarde se despierta en el vago terror que le produce el silencio, la inmovilidad. Se echa a llorar. Todo su cuerpo, desde la cabeza hasta la punta de los pies, está embargado por un ardiente anhelo y deseo, por una intolerable impaciencia. Respira con dificultad y chilla hasta sentir que su palpitante cabeza está a punto de estallar. Llora hasta que el pecho y la garganta le duelen. Ya no puede soportar más el dolor y sus sollozos se van apagando hasta calmarse. Ahora se pone a escuchar. Abre las manos y las vuelve a cerrar apretando los puños. Mueve la cabeza de un lado a otro. Nada parece ayudarle. El sufrimiento es insoportable. Se echa de nuevo a llorar, pero supone demasiado esfuerzo para su dolorida garganta y al cabo de poco vuelve a callarse. Tensa su atormentado y
anhelante cuerpo y siente un poco de consuelo. Agita las manos y patalea con los pies. Se detiene, sufriendo, incapaz de pensar o de tener esperanzas. Se pone a escuchar. De nuevo cae dormido.


Al despertar se hace pipí en los pañales y el suceso le distrae de su tormento. Pero el agradable acto de orinar y la cálida, húmeda y fluida sensación que siente alrededor de la parte inferior de su cuerpo desaparecen rápidamente. El calor se inmoviliza ahora y se vuelve frío y pegajoso. El pequeño patalea, tensa el cuerpo, llora a lágrima viva. Desesperado a causa del intenso deseo de contacto que le acucia, rodeado de un entorno inerte, húmedo e incómodo, expresa llorando desconsoladamente su infelicidad hasta que se tranquiliza con su solitario sueño.


De pronto, alguien lo levanta; vuelve a creer que va a obtener aquello que tanto desea. Le sacan el pañal. Se siente aliviado. Unas manos vivas le tocan la piel. Levantándole los pies, le envuelven el bajo vientre con otro paño seco y sin vida. Al cabo de un momento es como si las manos y el pañal húmedo no hubieran existido nunca. No hay ningún recuerdo consciente, ninguna chispa de esperanza. Se encuentra en medio de un vacío insoportable, eterno, inmóvil y silencioso, lleno de un intenso, intensísimo deseo de vital contacto. Su continuum intenta utilizar las medidas de emergencia de que dispone, pero todas están concebidas para unir los breves espacios de tiempo en los que permanecerá sin recibir el trato correcto o para pedir consuelo a alguien (que se supone) que desea dárselo. Su continuum no tiene ninguna solución para una situación tan extrema. Ésta supera su basta experiencia. La naturaleza del bebé, aunque el pequeño sólo haga algunas horas que respire, ha llegado a tal punto de desorientación que la situación supera a la fuerza salvadora de su poderoso continuum. La experiencia vivida en el útero ha sido la que probablemente más se acercará de todas al estado de bienestar que, de acuerdo a sus expectativas innatas, tendría que experimentar durante toda su vida. Su naturaleza se basa en la suposición de que su madre se está comportando correctamente y de que las motivaciones que la impulsan y las consiguientes acciones se beneficiarán sin duda unas a otras.


Alguien llega y lo levanta deliciosamente en medio del aire. Vuelve a la vida. Lo llevan de una manera demasiado delicada para su gusto, pero al menos experimenta algún movimiento. Después se encuentra en su lugar. Todo el sufrimiento que ha padecido ahora ya no existe. Descansa en unos brazos que lo envuelven y aunque su piel al entrar en contacto con la ropa de la madre no le envíe ningún mensaje de encontrar consuelo ni sienta el contacto de una piel viva, sus manos y su boca le comunican que se sienten bien. El positivo placer que produce la vida, el estado normal para el continuum, es casi completo. El sabor y la textura del pecho materno está presentes, la cálida leche fluye a su hambrienta boca, oye los latidos de un corazón que debería haber sido su vínculo, el sonido que le confirma la continuidad de la existencia vivida en el útero; las formas moviéndose anuncian con claridad que hay vida. El sonido de la voz también es correcto. Sólo hay algo que falta en la ropa y en el olor que percibe (la madre se ha puesto colonia). El bebé succiona la leche y cuando está lleno y con las mejillas sonrosadas, se queda dormido.


Al despertar se encuentra en un infierno. No tiene ningún recuerdo, esperanza ni pensamiento de la visita que le ha hecho su madre que pueda tranquilizarle en este inhóspito purgatorio. Las horas, los días y las noches van transcurriendo. El bebé se echa a llorar, queda agotado, cae dormido. Se despierta y se hace pipí en el pañal. Ahora este acto ya no le resulta agradable. El efímero placer que le producen sus aliviadas tripas se torna en un dolor cada vez más punzante cuando la orina caliente y ácida entra en contacto con su irritada piel. Se pone a chillar. Sus cansados pulmones necesitan gritar para no sentir el doloroso escozor. Llora hasta que el dolor y el llanto lo agotan hasta caer dormido.


En este hospital, que es de lo más normal, las ocupadas enfermeras cambian los pañales de los recién nacidos a unas determinadas horas, tanto si están secos como si hace poco o mucho que están húmedos, y mandan a los bebés a sus casas totalmente escaldados para que los cuide alguien que tenga tiempo para ello.


El bebé, cuando es llevado al hogar de su madre (sin duda no puede decirse que sea el hogar del pequeño), ya conoce a fondo cómo es la vida. A un nivel preconsciente que determinará todas sus impresiones posteriores, al igual que las determina ahora, sabe que la vida es insoportablemente solitaria, que no responde a sus señales y que está llena de sufrimiento.


Pero aún no se ha rendido. Su fuerza vital intentará siempre recuperar el equilibrio mientras haya vida en él.


El hogar en que se encuentra sólo se diferencia de la unidad de neonatología de la maternidad en que ahora no tiene la piel irritada. Durante las horas en las que el bebé está despierto, está anhelante, ansioso de contacto físico y espera de manera interminable que el silencioso vacío sea reemplazado por la situación correcta.


Durante algunos minutos al día su intenso deseo cesa momentáneamente y la terrible necesidad de su piel de ser tocada, sostenida y movida es satisfecha. Su madre es la persona que, después de habérselo pensado mucho, ha decidido dejarle acceder a su pecho. Ella lo quiere con una ternura que nunca antes había sentido. Al principio, a la madre le resulta difícil dejar a su hijo en la cuna después de haberle dado el pecho, sobre todo porque él se echa a llorar desconsoladamente. Pero está convencida de que debe hacerlo, ya que su madre le ha dicho (y ella debe saberlo) que si ahora le hace caso lo malcriará y más tarde su hijo le causará problemas. Ella desea hacerlo todo correctamente; por unos momentos siente que la pequeña vida que sostiene entre sus brazos es más importante que cualquier otra cosa en el mundo.


Suspira y deja suavemente a su hijo en la cuna, decorada con patitos amarillos a juego con la habitación. Ha puesto mucho esfuerzo para decorarla con unas cortinas suaves y sedosas, una alfombra en forma de un enorme oso panda, un tocador blanco, una bañera y un vestidor equipado con polvos de talco, aceite, jabón, champú y un cepillo, todo fabricado y envasado con los colores especiales para bebés. La pared está decorada con imágenes de crías de animales vestidas como personas. Los cajones de la cómoda están llenos de camisitas, peleles, patucos, gorritos, mitones y pañales. Sobre la cómoda, colocados de lado en un cautivador ángulo, hay un corderito de peluche y un jarrón con flores recién cortadas, ya que a su madre también le “encantan” las flores.


Ella le estira la camisita y lo arropa con una sábana bordada y una manta decorada con las iniciales del pequeño. Las contempla llena de satisfacción. Ella y su marido no han reparado en gastos para decorar la habitación de su bebé a la perfección, aunque no hayan podido comprar aún los muebles que han elegido para el resto de la casa. Se inclina para besarle la sedosa mejilla y se dirige hacia la puerta mientras el primer agonizante chillido hace estremecer el cuerpo del bebé.


Cierra con suavidad la puerta de la habitación. Le ha declarado la guerra. Su voluntad debe imponerse a la de su hijo. A través de la puerta oye un sonido parecido a alguien que es torturado. El sentido de su continuum lo reconoce como tal. La naturaleza no envía unas señales claras de que alguien está siendo torturado a no ser que sea éste el caso. La tortura es precisamente tan seria como suena.


La madre duda, su corazón desea volver con su hijo, pero se resiste y se aleja. Acaba de cambiar y alimentar a su bebé. Como está segura de que no necesita realmente nada, lo deja llorar hasta que el pequeño se queda agotado.


Él se despierta y se echa a llorar de nuevo. Su madre entreabre la puerta para asegurarse de que el pequeño está bien. Después vuelve a cerrarla con suavidad para que su hijo no piense que va a recibir la atención que está pidiendo luego se apresura a volver a la cocina para reanudar lo que estaba haciendo y deja la puerta abierta para poder oír a su hijo por si “le ocurriera algo”.


El llanto del bebé se va transformando en temblorosos gemidos. Al no recibir ninguna respuesta, la fuerza del móvil de la señal se pierde en la confusión de un estéril vacío al que el consuelo tendría que haber llegado hace mucho tiempo. El bebé mira a su alrededor. Más allá de las barras de la cuna hay una pared. La luz es tenue. No puede darse la vuelta. Sólo ve los barrotes, inmóviles, y la pared. Oye los sonidos sin sentido de un mundo lejano. Cerca no hay ningún sonido. Contempla la pared hasta que los ojos se le cierran al volver a abrirlos, los barrotes y la pared siguen exactamente en el mismo lugar que antes con la única diferencia de que ahora la luz es más tenue.


Entre la eternidad que pasa contemplando los barrotes y la pared, pasa otra eternidad contemplando los barrotes de ambos lados y el lejano techo. A lo lejos, a un lado, se ven unas formas estáticas que siempre están ahí.


Hay momentos en los que siente algún movimiento y algo cubriéndole los oídos, un sonido apagado y un montón de ropa sobre él. Cuando esto ocurre, puede ver desde el interior la esquina blanca de plástico del cochecito y, de vez en cuando, grandes bloques de casas deslizándose a lo lejos. Ve también las lejanas copas de los árboles que tampoco tienen nada que ver con él, y a veces personas mirándole que hablan normalmente entre ellas o en ocasiones con él.


Más a menudo, estas personas agitan un objeto que hace ruido frente a él y el bebé siente, al estar tan cerca, que se encuentra cerca de la vida y alarga la mano y agita los brazos deseando encontrarse en su lugar. Cuando le acercan el sonajero a la mano, lo coge y se lo mete en la boca. Pero no recibe la sensación que estaba esperando. Agita las manos y el sonajero vuela por los aires. Una persona se lo vuelve a traer. Como desea que esta prometedora figura regrese, se dedica a arrojar el sonajero o cualquier otro objeto que tenga a mano mientras el truco funcione. Cuando ya no se lo devuelven más, se dedica a mirar el vacío cielo y la capota del cochecito.
Cuando llora en el cochecito es a menudo recompensado con signos de vida. Su madre mueve el cochecito porque ha aprendido que esto tiende a hacerle callar. Su intenso deseo de movimiento y experiencias, todo aquello que sus antepasados tuvieron en sus primeros meses de vida, se calma un poco cuando su madre mueve el cochecit5o, lo cual de una manera muy pobre le ofrece al menos alguna experiencia.


Como no asocia las voces que oye a su alrededor con nada que le ocurra a él, tienen muy poco valor porque no anuncian que vayan a colmar sus expectativas. Sin embargo, son más gratificantes que el silencio que reinaba en la maternidad. El cociente de las experiencia de su continuum está casi a cero; su principal experiencia real es la del deseo.


Su madre lo pesa con regularidad y se siente orgullosa del progreso de su hijo.
Las únicas experiencias útiles constituyen los pocos minutos al día que le permiten estar en brazos y algunas otras vividas de manera irregular que le sirven para sus otras necesidades y que se van agregando a sus cuotas. Cuando el bebé está en el regazo de su cuidadora, puede acercarse corriendo un niño gritando y añadir la emoción de crear un poco de acción a su alrededor mientras aquél se siente seguro. El pequeño oye el agradable zumbido del motor del automóvil mientras es zarandeado plácidamente en el regazo de su madre cuando el tráfico se detiene y cuando vuelve a circular. Oye ladridos de perros y otros ruidos repentinos. Aunque a algunos les perturben cuando están en el cochecito, a otros, sin embargo, les asustarían si no estuvieran en brazos.


Los objetos que le ponen a su alcance sirven para imitar aquello que al niño le está faltando. La tradición dicta que los juguetes consuelan a los bebés que están sufriendo, pero de algún modo lo hacen sin reconocer el sufrimiento de los mismos.


En primer lugar está el osito o cualquier otro muñeco suave similar que sirve “para dormir”. Está concebido para dar al bebé la sensación de tener un constante compañero. El intenso cariño que a veces un niño acaba sintiendo por él se considera un encantador capricho infantil en vez de verse como la manifestación de una grave carencia afectiva que le ha llevado a aferrarse a un objeto inanimado en su necesidad de encontrar un compañero que no le abandone. Los cochecitos con juguetes que suenan, y las cunas que se balancean son otra desgraciada imitación. Pero el movimiento sustituye de una manera tan pobre y tosca el movimiento que un niño experimenta mientras su madre lo transporta, que satisface muy poco el intenso deseo del solitario bebé. A parte de ser inadecuado, suele también ser infrecuente. Están también los juguetes que se cuelgan en las cunas y los cochecitos que suenan, tintinean o repiquetean cuando el bebé los toca. La habitación del bebé se suele adornar con móviles de vivos colores, un nuevo objeto que el pequeño puede contemplar aparte de las paredes. Los móviles atraen su atención, pero sólo se cambian de vez en cuando y no llegan a llenar la necesidad que tiene el niño para su desarrollo de disfrutar de una variada experiencia visual y auditiva.

miércoles, 20 de enero de 2010

Todo un tratado

Escribir todo un extenso y documentado tratado sobre las relaciones humanas, sobre todo sobre aquellas que funcionan, y sobre lo de deberían tener para que ese funcionamiento fuese satisfactorio me parece dificilísimo. Extraer la esencia de eso y concentrarlo en una pequeña columna de 238 palabras, (las he contado), me parece extraordinario. Ángela Becerra lo consigue.
Para mí, encontrar una simplicidad tan contundente es encontrar inesperadamente una perla.

Esta columna apareció publicada en la última página del periódico gratuito ADN el día 13 de este mes. Quiero compartirla aquí, porque me ha parecido estupenda y me apena que desaparezca demasiado pronto empujada por el siguiente periodico, la siguiente columna, la siguiente noticia... y porque, si se busca calidad de vida, la clase de relación que construyamos con los que forman parte de nuestra vida es esencial.

He aquí el recorte, para disfrutarlo. Para reflexionar.


Masaje con cuencos tibetanos.


Se incorpora a Sabia Savia una nueva terapia: Masaje con cuencos tibetanos.

Estos cuencos se fabrican en el Tibet y en el Himalaya. Los monjes budistas los utilizan para la meditación y también en procesos de curación. Su tamaño puede variar, están fabricados con una aleación de siete metales diferentes y por su forma y naturaleza, al ser frotados con unas mazas especiales, producen sonidos de gran belleza llenos de armónicos.

Utilizados en masaje terapéutico ayudan a cambiar la conciencia de un estado alterado de ansiedad y estrés hacia otro de serenidad y relajación. Tras un tratamiento de masaje con cuencos tibetanos se pueden experimentar cambios tales como mayor claridad mental, creatividad, concentración o sensación de paz. Este tipo de terapia calma la mente, y con ello el cuerpo.

Para más información sobre el origen de los cuencos tibetanos, así como sus diferentes usos y propiedades, se puede visitar esta página, que contiene variada e interesante información.

sábado, 9 de enero de 2010

11611 pequeñas velas para el primer año


En el momento de sentarme a escribir este post, el contador de visitas marca 11611. No está nada mal para celebrar el primer cumpleaños del blog. Es una sensación estupenda pensar que la filosofía de Sabia Savia se abre al mundo, y que parte de ese mundo se asoma por aquí.
Ahora, post a post, a por el segundo...

martes, 5 de enero de 2010

Con toda palabra, para despedir a Lhasa


Ningún año que se estrena con la muerte de alguien a quien se admira puede ser un año perfecto. Así que desde hoy, que he sabido de la muerte de la cantante Lhasa de Sela, sé tambien que 2010, por muchas cosas buenas que traiga, no será del todo perfecto.

Descubrí a Lhasa hace unos 5 ó 6 años, con su segundo disco, The living road. Me cautivó. Me parecía interesante como compositora, como cantante y como persona. Este descubrimiento me llevó a su primer trabajo, La llorona, y el pasado año me reafirmé en mi admiración con su tercer disco, Lhasa.


Algunas creaciones artísticas sobreviven a sus autores. Eso consuela. Nos quedan tres discos que son tres regalos plenos de sensibilidad y originalidad.

Este vídeo es de la canción Con toda palabra. Es una composición muy especial para mí. En un determinado momento de mi vida reciente me pareció que ilustraba a la perfección lo que estaba sintiendo, y que lo expresaba mucho mejor de lo que yo habría sido capaz de hacerlo. Para quién aún no conozca a Lhasa, esta es muy buena presentación, y para quién ya tenía la fortuna de disfrutarla, es un buen homenaje.






Este es el obituario que el periódico El País le dedicó ayer, día 5 de enero de 2010.


Lhasa de Sela, la voz de un ángel errante

Se llamaba como la capital del Tíbet. El nombre de Lhasa se le ocurrió a su madre cuando la pequeña había cumplido ya cinco meses: mientras leía el Libro tibetano de la vida y la muerte pensó que era el idóneo para aquel bebé muy sonriente y con los ojos algo rasgados.

La cantante y compositora falleció el 1 de enero en su casa de Montreal, a consecuencia de un cáncer. Tenía sólo 37 años. Hija de un profesor y escritor mexicano y de una fotógrafa estadounidense, Lhasa de Sela pasó su infancia recorriendo carreteras de México y Estados Unidos en un viejo autobús escolar convertido en el hogar de dos adultos, cuatro niñas, tres gatos, un loro, dos tortugas y un perro. Sin televisión. Ni electricidad ni agua corriente ni teléfono. Las pequeñas leían todo el tiempo y por la noche organizaban espectáculos.

Lhasa nació cerca de Woodstock (Nueva York), en 1972, y vivía desde los 19 años en Montreal (Canadá), donde llegó para estar con sus tres hermanas, que estudiaban en una escuela circense. Ya había despertado el interés de los medios musicales con su premiado disco La llorona (1997), al que seguirían The living road (2003) y Lhasa (2009), tras pasar un año en el sur de Francia en el pequeño circo en el que trabajaban sus hermanas, una como payaso; otra, funambulista, y la tercera, contorsionista y acróbata.

Creció escuchando a Violeta Parra, Chavela Vargas, Billie Holiday, Amália Rodrigues, Maria Callas... Siempre le atrajo la música triste, confesaba. El crítico británico Charlie Gillett comentó que, de haber tenido Nico y Leonard Cohen una niña en la década de los setenta, hubiera sido Lhasa.

En Montreal, acompañada por el guitarrista y productor Yves Desrosiers, Lhasa actuó durante cinco años en bares como Le Quai des Brumes o Les Bobards. Lugares ruidosos en los que cantaba con las manos en los bolsillos y los ojos cerrados para un público que bebía y hablaba. Lo explicó en una entrevista para EL PAÍS: "Me dije que no podía enojarme con ellos porque no tenían obligación de escucharme. Era yo quien tenía que hacer que quisieran escucharme de verdad y no por cortesía".

Según ella, cada canción surgía de una chispa y ya venía en un idioma determinado: español, inglés -las lenguas de mamá y papá- o el francés de la ciudad que la acogió. Sus composiciones se escuchan en la película de John Sayles Casa de los Babys, el documental de Madonna o la serie Los Soprano, y suenan a chanson francesa, folk norteamericano, blues, ranchera... Escribía frases como "tuve que quemarme p'a llegar a tu lado" y contaba en sus conciertos la historia de su abuelo libanés, que se escondió en un barco con destino a Marsella para huir de un padre que no lo quería. De La confesión ("Me siento culpable porque tengo la costumbre") aseguraba que tardó meses en comprender que se trataba de una fantástica explicación sobre la culpabilidad y cómo librarse de ese terrible sentimiento. Y Lhasa no quería sentirse culpable nunca más.


Esta es su web oficial.


Depuración en forma de sopa

Hablando con el corazón en la mano... ¿Quién no ha cometido algún exceso, o al menos se ha permitido alguna licencia gastronómica, en los últimos días?


Pongamos en nuestras manos otro corazón, el de la alcachofa, y démosle un respiro a la maquinaria que nos sustenta.
Esta es una de mis recetas de sopa preferidas. Está buenísima, es fácil y rápida de hacer, se congela bien, no es cara y es una verdadera cura depurativa. No creo que a una sopa se le deba pedir más.


Esta receta me la enseñó mi amiga Maca, que además de hacer sopa de alcachofas tambien diseña ropa infantil, junto a dos socias más, con la firma Nastideplasti. Su trabajo se puede ver aquí.





Ingredientes para dos cuencos de sopa:

Una cabeza de ajos pequeña
Un limón pequeño
6-8 alcachofas
2 huevos, (opcional)
Aceite de oliva

Picamos el ajo y lo ponemos a dorar en un poco de aceite de oliva.
Limpiamos las alcachofas y las partimos en gajos no muy grandes.

Cuando el ajo está doradito añadimos a la cacerola las alcachofas y les damos una vuelta en el aceite. Lavamos bien el limón, lo partimos en cuatro gajos, exprimimos el zumo de los gajos sobre las alcachofas y luego, la piel del limón ya exprimido la añadimos tambien a la cazuela.

A continuación cubrimos con agua las alcachofas, pero no demasiada, porque la idea es que una vez cocidas quede una sopa espesita, anadimos un poco de sal y pimienta y ponemos a cocer hasta que las alcachofas estén tiernas.


Una vez cocidas las alcachofas, la sopa está lista para tomar, si bien, se pueden romper un par de huevos en el caldo en el momento de retirar del fuego mientras removemos el mismo para que queden cuajados con el mismo calor de la sopa. En esto caso, resulta un plato más consistente.



Fácil, ¿verdad?. ¡¡Bom apetite!!


A continuación, algunos datos que respaldan mi afirmación de que esta es una gran sopa depurativa:

La alcachofa: contiene magnesio, potasio y esteroles, los cuales actúan en sinergia con la cinarina, una sustancia tanto aromática como amarga. Presenta una importantísima actividad reguladora de la secreción biliar, estando indicada en casos de mala digestión de las grasas, ictericia e hígado perezoso. Ayuda a regenerar las células hepáticas, ayudando a combatir las sustancias tóxicas, y puede ser ideal en casos de hígado graso, a la vez que es capaz de reducir el colesterol alto. Es un excelente depurativo, ayudando a nuestro organismo a expulsar las diferentes toxinas y sustancias que no necesita. Es muy recomendable en dietas de adelgazamiento, ya que aporta, además de las propiedades ya mencionadas, abundante fibra y muy poco aporte calórico.

El ajo: es un excelente microbicida, desinfectante, descongestionante, tonificador de la glándula pituitaria, eficaz en la secreción gástrica y rico en hierro. Ayuda a prevenir y curar todas las enfermedades de las vías respiratorias. Se utiliza para eliminar parásitos. Ayuda a quienes padecen de ácido úrico y actúa como protector en la calcificación de las arterias. Previene la hipertensión y la mala circulación, ya que tiene una acción hipotensora Es estimulante, diurético y expectorante. Ayuda a eliminar los viejos residuos que van quedando en el organismo Sus enzimas favorecen una buena síntesis de los ácidos grasos, ayudando a bajar el “colesterol malo” o LDL. Tiene un alto contenido de fósforo y de azufre, por eso destaca también como un sedante para los nervios.

El limón: Posee vitamina C en abundancia que refuerza las defensas del organismo, sobre todo de las vías respiratorias. La vitamina C o ácido ascórbico posee gran poder desinfectante y tiene además una acción antitóxica frente a los venenos microbianos y medicamentosos. Junto a la vitamina C se encuentra la vitamina P que ayuda a tonificar los capilares y vasos sanguíneos. Es llamada también vitamina de la permeabilidad capilar ya que sin ella los capilares sanguíneos se vuelven frágiles y peligran romperse con facilidad, provocando pequeñas hemorragias. Ayuda a cicatrizar heridas de todo tipo.El limón es muy rico en minerales entre los que se destacan potasio, magnesio, calcio y fósforo (contiene también sodio, hierro y flúor ). El potasio, por ejemplo, es un elemento esencial para la vida y beneficioso para el tratamiento de la hipertensión arterial. Cuenta con algunas vitaminas del complejo B ( B1, B2, B3, B5, B6, PP ). La vitamina B1 ( tiamina ) previene y cura la enfermedad del beriberi cuyos síntomas son parálisis, edema e insuficiencia cardíaca. Interviene además en el metabolismo de los hidratos de carbono .La vitamina PP ( niacina ) previene contra la piel áspera, pelagra. En los casos de fiebre ayuda a eliminarla, oxidando y excretando los tóxicos que no han sido debidamente neutralizados y eliminados, (a excepción de la fiebre reumática). El limón es bueno en casos de hipertensión, arteriosclerosis y enfermedades cardiovasculares (activando la circulación sanguínea), en casos de diabetes, colabora en evitar complicaciones relacionadas con las arterias. Previene la formación de cálculos renales y según la naturaleza de éstos, puede llegar a disolverlos lentamente.

Jornada de Shiatsu

Valeria, masajista formada en la Escuela Japonesa de Shiatsu de Málaga, vuelve a organizar un taller dedicado al shiatsu, y, como en ocasiones pasadas, desde aquí invito a cualquiera que esté interesado en conocer esta interesante técnica a que se anime a participar en esta jornada.




Estos son los datos del taller:

JORNADA de SHIATSU

Ven a descubrir esta fantástica técnica de masaje


¿Quieres relajarte y mantenerte en forma?
Aquí tienes la mejor forma de hacerlo.


Te ofrecemos un taller de iniciación de un día en el que aprenderás técnicas sencillas de shiatsu (masaje japonés), de relajación y de concentración.

LUGAR:
Centro Sociocultural “El Cónsul”, C/Aristófanes 4, 1°-1,
El Cónsul 29010 Málaga TEL 952391926



FECHA:
Sábado 23 de enero de 2010



HORARIO:
10:00 a 18.00 h. (descanso de 1 hora para almuerzo)



PRECIO :
35 € por persona





La inscripción se formaliza una vez abonada la plaza.

Es obligatorio matricularse con antelación, pagando el importe total.

El taller tendrá lugar con un mínimo de 6 participantes.
No hay requisitos previos.
Es necesario traer ropa cómoda + colchoneta + manta.

Información y reserva:
675329420 / vidashiatsu@hotmail.com



El Shiatsu es como el amor de madre,
la presión sobre el cuerpo estimula la fuente de vida.

Historia del Roscón de Reyes

¿Cuántas tradiciones se siguen sin pararnos a pensar de dónde vienen, o cuál era su significado primigenio? Es un tema que siempre me ha dado que pensar, y del que se pueden extraer interesantes debates... pero hoy no voy a polemizar, simplemente me apetece compartir aquí algunos datos acerca del origen del Roscón de Reyes, un dulce que ha "vivido" mucho antes de llegar a las estanterías de los supermercados.

Nos explican en la Wikipedia:

El origen del roscón no tiene nada que ver con la llegada de los Reyes Magos a Belén para adorar al niño, sino que parece estar relacionado con las saturnales romanas, aunque en la actualidad se le relaciona de forma directa con una representación complementaria y comestible de la corona de adviento, éstas que no eran más que fiestas dedicadas al dios Saturno con el objeto de que el pueblo romano en general pudieran celebrar los días más largos que empezaban a venir tras el solsticio de invierno. Para estos festejos se elaboraban unas tortas redondas hechas con higos, dátiles y miel, que se repartía por igual entre los plebeyos y esclavos.

Ya en el siglo III, en el interior del dulce se introducía una haba seca y el afortunado al que le tocaba era nombrado rey de reyes durante un corto periodo de tiempo establecido de antemano. Desde los romanos existían juegos del haba en la península ibérica; quién encontraba el haba tenía que pagar el convite a los demás.

Se dice que Felipe V importó de Francia a España la tradición de tomar un dulce con sorpresa el día de Reyes Magos pero no parece que sea cierto puesto que la tradición del roscón llegó a las Indias occidentales mucho antes del reinado de Felipe V. Si vino del sur de Francia, dónde toman el Gâteau des Rois que es idéntico a nuestro roscón y no la Galette des Rois propia del norte del país, fue en todo caso antes de Felipe V. Por otro lado es muy probable que sea una extensión de la cocina catalana, del que es antigua la tradición del Tortell de Reis, estableciéndose en Francia a través de la Provenza como la "Gâteau des Rois" y en el resto de la península como Roscón de Reyes. En cualquier caso, la popularidad del roscón de Reyes en el conjunto de España es relativamente reciente y en algunas zonas, de pocos años.
El pastel que se hace en nuestros países tiene forma de rosca, más o menos imitando una corona real, cubierto de frutas escarchadas, que semejan las joyas de la corona, y tenía escondida en su interior una pequeña sorpresa, a veces de gran lujo y valor; la tradición dice que quién la encontraba tenía que pagar el roscón (lo que se mantiene de forma parecida en México, como se dice más arriba); puede que por influjo francés haya cambiado el sentido y ahora se le hace rey de la fiesta o, en otros casos, se dice que el que encuentra la sorpresa tendrá suerte el año siguiente.


Curiosamente esta torta es conocida en la cocina lusa como "Bolo de Rei" y aunque no es igual en ingredientes la costumbre sí.


En México la tradición fue importada en el siglo XVI desde España, y es costumbre en muchos sitios del país merendar la Rosca de Reyes con chocolate, además de adornarlo con miel y frutos del desierto, como dátiles o higos.